

[Fragmentos del artículo 'Traveling the Blues Highway', publicado por Charles E. Cobb, Jr en la revista National Geographic en abril de 1999. Mi traducción]
“Samuel Reuben Kendrick, mi bisabuelo, nació esclavo en Alabama. En 1888 fundó una colonia agrícola llamada Nueva África sobre 160 acres que le había comprado al ferrocarril cerca de Duncan, Mississippi. Entre los múltiples contratiempos que tuvo que afrontar (inundaciones, plagas del gorgojo del algodón, vencimientos de préstamos bancarios), hubo un incidente que lo convenció definitivamente de que debía marcharse de Mississsippi. Cuando un aparcero de una plantación cercana le pidió permiso para vivir y trabajar en sus tierras, Sam Kendrick mandó un carro para que recogiese a la familia y los enseres del hombre. Entonces, un grupo de blancos encabezados por el dueño de la plantación cogió a mi bisabuelo y lo derribó a base de golpes de mango de hacha, maldiciéndolo por haberse llevado a uno de sus trabajadores. Robarle al hombre blanco, así lo llamaron. Poco después del incidente, en un frío día de enero de 1909, mi bisabuelo estaba reparando el pequeño puente de madera que cruzaba el lago que había en los límites de su propiedad. Con la mente puesta en otro sitio –quizá en sus planes para comenzar de nuevo en Tejas-, dejó caer al lago su martillo. Se metió en el agua a cogerlo y después continuó dando martillazos. Esa noche sintió escalofríos por todo el cuerpo. Unos días más tarde, Samuel Kendrick murió de neumonía, a la edad de 56 años.
La expresión “having the blues” (“tener el blues / estar deprimido”) se acuñó en la Inglaterra del siglo XVIII, donde, en argot, “blue devils” (“los diablos azules”) significaba “melancolía”. Pero fueron penas como las de Sam Kendrick, frecuentes entre los negros después de la Guerra Civil, las que forjaron una nueva música, cruda y directa, que describía el trabajo, el amor, la pobreza y las penurias que los esclavos liberados tenían que soportar en un mundo donde ellos seguían todavía muy cerca de la esclavitud.
Si hubiese vivido por entonces, mi bisabuelo habría formado parte de uno de los mayores éxodos poblacionales acaecidos en la historia en tiempos de paz. Entre los años 1915 y 1970 más de cinco millones de afroamericanos partieron desde todos los rincones del sur con rumbo a las ciudades en auge de la nación. El hijo mayor de Sam Kendrick, mi abuelo Swan, se estableció en Washington D.C., donde nacimos mi madre y yo. Otros miembros de mi familia tomaron la muy frecuentada ruta que conducía desde Mississippi hasta Memphis, donde el blues estimuló el nacimiento del rock and roll. Esta “autopista del blues” se extendió hasta Chicago, la meca de los bluesmen y de otros emigrantes.
Todas las rutas del sur fueron pavimentadas con el blues de un pueblo, pero no hay ningún lugar que guarde una relación tan estrecha con esta música como el Delta del Mississippi. Esta inmensa y fértil extensión de tierra inundable, abrazada por el Mississippi y bañada por los ríos Yazoo, Tallahatchie y Big Sunflower, se extiende por unas doscientas millas desde Memphis, Tennessee, hasta Vicksburg, Mississippi. La negra tierra del Delta humea bajo el asfixiante calor estival mientras abandono la Autopista 61, para adentrarme en una angosta carretera pavimentada que, en los tiempos de mi bisabuelo, era un camino de carros. “Me And The Devil Blues” de Robert Johnson suena fuerte en la radio del coche, mientras su inquietante voz y poderosa guitarra parecen querer invocar a los espíritus del Delta. Estoy sobre un puente metálico, heredero de aquel que reparase Sam Kendrick, y miro fijamente a las turbias aguas. Aquí donde la vida de mi bisabuelo llegó a su fin, inicio un viaje por la memoria con destino al blues”.
Todavía emocionado, vivificado e inspirado por la narración de Charles E. Cobb, Jr, os invito a daros un inolvidable paseo musical conmigo por la “autopista del blues”:
Jimmy Reed: Down In Mississippi
Lightnin’ Hopkins: Cotton
Jimmy Reed: Big Boss Man
Mississippi Fred McDowell: You Gotta Move
Howlin’ Wolf: Highway 49
Robert Johnson: Me And The Devil Blues